Tenía 4 ó 5 años cuando escuche decir en la televisión: “eres el amor de mi vida”. El protagonista se lo dijo a una mujer de ojos llorosos en la telenovela de la hora estelar.  Ésta respondió: “viviremos felices para siempre y nunca nada ni nadie nos separará”. En medio del beso apasionado que se dieron entre frase y frase apareció en pantalla la palabra “Fin”. Mi nana me dijo:  “Al final, el amor verdadero siempre gana”.

Con las niñas del barrio jugábamos a las muñecas. Generalmente el tema principal del juego era una historia de amor. Suzie, mi muñeca, era la mas bonita de todas y tal atributo le merecía el puesto de protagonista. Casi siempre Suzie caracterizaba una profesora o una secretaria, a veces hasta científica y conocía a un galán interpretado por un ejemplar masculino de juguete, ya fuera el soldado de goma de mi hermano, Hulk, Superman o el hombre araña. Daban un paseo por el parque y se besaban, luego se casaban, tenían un bebe (pero nunca se nos ocurría pensar de donde venía el bebe) y decíamos: “vivieron felices para siempre besándose”.

Mi mamá me contaba que conoció a mi papá cuando ella tenia 16 años, luego fueron novios durante 6 años y finalmente se casaron. Que él único amor de su vida habia sido mi papá. Tuvo otro novio una vez porque a mi papá no le gustaba bailar, pero finalmente volvieron porque ella supo ver en su caracter que era un buen hombre y que iba a ser un padre y esposo responsable. Prefiero no contar lo que sucedió con los años…

Cuando yo tenía unos doce años empezé a manifestar la misma ideología obsesiva de enamorarme y encontrar ese ser especial. Hubieron momentos realmente frustrantes cuando el chico elegido nunca puso sus ojos en mi y yo sufría como condenada. Me encerraba en mi habitación primero a soñar y soñar en lo que iba a pasar cuando se enamorara de mi y la gran felicidad que iba a llegar a mi vida. Seguramente íbamos a ser novios mucho tiempo y luego nos ibamos a casar, jóvenes eso si, pero no había problema, no íbamos a tener hijos… Luego cuando ya me entereba de que no tenia la menor posibilidad con ese chico me volvía a encerrar a sufrir y a sufrir. Hubo una época en el colegio que estuve enamorada de un chico al que nunca le había dirigido la palabra por casi dos años… Pero la adolecencia me reportó mejores resultados y en esa época si encontré mi “tesoro”. El mismo que me ha convertido en Gollum.

Me da la impresión de que esta filosofia popular acerca del amor se convirtió en una cultura cruel para las niñas que un día nos convertimos en mujeres. Particularmente creo que mas de una llega a la madurez de su vida pensando en cómo aquel ideal se convirtió en una cárcel. Y no es que diga que son mis padres los responsables, somos todos, la sociedad en general. Y ni decir del ideal del matrimonio… Lo traemos por “deafult”.

La historia del amor de la vida y del príncipe azul que aparece para amar y respetar sigue vigente en la literatura, en el cine y en la televisión… ¡ah! y por supuesto en la música. Lo curioso es que muchas veces ese príncipe se convierte un un trol asqueroso y repugnante y pierde el título de príncipe azul ¡ahh! pero sigue siendo el ”amor de la vida” y lo seguimos esperando.

Lo contradictorio es que los medios de información muestran también el lado real y triste del “amor de la vida” a través de los noticieros, de los “talk shows” y de las películas o series realistas y talvez eso esté contribuyendo a desencadenar a algunas mujeres menos predispuestas al amor romántico.  Es allí donde eres espectador de la imbecilidad en la que hemos caido especialmente las mujeres por proteger a nuestro “Troll del amor” poniéndolo en un pedestal. Se deja ver la vida en su lado mas patético y real, te das cuenta que muchas veces tú eres parte del problema al señalar a tu amiga que yace vieja y solterona, o al criticar a la divorciada que tuvo el valor de poner un alto a los atentados contra su dignidad moral y su salud mental y  principalmente por no reconocer lo que es evidente, que amas a un Troll por quien no deberías de sentir nada.

Se que muchas mujeres se preguntan esto: ¿Cuántas veces me han dicho que no iba a encontrar novio ni marido? ¿Y que me iba quedar para vestir santos? ¿Porqué me han dicho que si no sabía barrer mi casa, o lavar o cocinar mi marido me iba a abandonar? ¿Porqué en cada reunión familiar a la que asistí sola me preguntaron que cuando me iba a casar? ¿Porqué me preguntan sobre cúando voy a tener hijos? ¡Que el tiempo pasa! ¿Porqué tengo que avergonzarme de mi situación personal tan poco convencional porque no tengo príncipe azul, si no un Troll que ni me valora ni me ama? ¿Porqué me siento tan rechazada? ¿Porqué solo asocio mi bienestar solo al lado del hombre amado? ¿Porqué lo amo si él ni me valora, ni me respeta?

Mi explicación al problema es que nos programaron con ideas que han tenido como resultado el nulo desarrollo de una autonomía personal y te dejaron sujeta la felicidad al amor entre hombre y mujer, si no tienes eso… no estás completa.

Hoy, una mujer que es digna de admirar tanto por su calidad humana, su belleza espiritual y su carrera profesional me dijo: “¿Qué es lo que tengo de malo yo que no puedo conseguir un esposo y tener una familia? ¿Porqué todos los hombres que se acercan a mi me rechazan de pronto? ¡¡Nunca me voy a realizar como mujer!!” Yo me paralizé sin tener una respuesta en mi boca, mi mente se volvió una confusión.  Ahora puedo decirle algo: ¿Quién dijo que realizarse como mujer es tener un marido e hijos?  Pero sigo reflexionando… me lo han dicho a mi, se lo han dicho a ella, desde niña. Lo dijo todo el mundo.

¿Quien lo quiere cambiar?